Diez años transcurrieron desde entonces cuando temblando llegué hasta ti, diez años que sirvieron para hundirme y quitarme hasta las ganas de vivir... Entonces, buenamente yo soñaba un mundo nuevo, para los dos. Y Dios, allá en el cielo solo sabe, hasta dónde yo he llegado por tu amor. Cuántas veces en mi pecho has sollozado, cuántas noches en mis brazos te he acunado. Y esas horas de ternuras no han servido para atarte como yo me ató a tu amor... Otra boca hoy te seduce con sus besos, y me dejas sin pensar en mi dolor... Diez años que son mi juventud destrozados por tu cruel ingratitud. Ninguna como yo sabrá brindarte, tanta ternura, tanta lealtad, yo fui con tu dolor como una madre como nadie te he sabido consolar... Andate... No me dejes ni el recuerdo. No quiero nada, nada de vos... Que Dios allá en el cielo solo sabe hasta dónde yo he llegado por tu amor.
He llegado hasta tu casa... ¡Yo no sé cómo he podido! Si me han dicho que no estás, que ya nunca volverás... ¡Si me han dicho que te has ido! ¡Cuánta nieve hay en mi alma! ¡Qué silencio hay en tu puerta! Al llegar hasta el umbral, un candado de dolor me detuvo el corazón.
Nada, nada queda en tu casa natal... Sólo telarañas que teje el yuyal. El rosal tampoco existe y es seguro que se ha muerto al irte tú... ¡Todo es una cruz! Nada, nada más que tristeza y quietud. Nadie que me diga si vives aún... ¿Dónde estás, para decirte que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor?
Ya me alejo de tu casa y me voy ya ni sé donde... Sin querer te digo adiós y hasta el eco de tu voz de la nada me responde. En la cruz de tu candado por tu pena yo he rezado y ha rodado en tu portón una lágrima hecha flor de mi pobre corazón.
Si querer, es llorar en la ausencia ¡he llorado tanto!... Buscando tus ojos, tus ojos en vano. Soñé con el roce sensual de tus manos, soñé con tus labios, soñé con tu amor. Si querer, es llorar en la ausencia ¡Cuánto lloré yo!...
Un solo minuto de amor tan sólo te pido. Un solo minuto de amor mirando tus ojos. Un solo minuto de amor apretando tus labios, apretando tus labios delirando de amor.
Nunca más, dejaré de adorarte un solo minuto. Sufrí por quererte cuando no podía decir ¡Yo te quiero! Y de amor moría… viví el tormento de mi soledad… Nunca más, dejaré de adorarte nunca, nunca más.
Tarde que me invita a conversar con los recuerdos, pena de esperarte y de llorar en este encierro... Tanto en mi amargura te busqué sin encontrarte... ¿Cuándo, cuándo, vida, moriré para olvidarte?
Quiero verte una vez más, amada mía, y extasiarme en el mirar de tus pupilas; quiero verte una vez más aunque me digas que ya todo terminó y es inútil remover las cenizas de un amor... Quiero verte una vez más ¡Estoy tan triste y no puedo recordar por qué te fuiste! Quiero verte una vez más y en mi agonía un alivio sentiré y olvidado en mi rincón más tranquilo moriré.
Noche que consigues envolver mis pensamientos... Quejas que buscando nuestro ayer las lleva el viento... Sangre que ha vertido el corazón al evocarte... Fiebre que me abrasa la razón sin olvidarte...
Hasta siempre, amor, pasarás de otro brazo y dolerá el fracaso igual que hoy. Hasta siempre, amor, corazón como el mío, que compartió tu hastío, no encontrarás.
Y entre la gente buscarás la mano amiga que te di y sólo así comprenderás que por quererte te perdí.
Hasta siempre, amor, pasarás de otro brazo y dolerá el fracaso igual, igual que hoy.
Hoy me sangra el recuerdo como una espina nueva del corazón. Hasta siempre, amor, cuando sueñes conmigo en las noches de frío ya no estaré.
Y no me llames, si me ves a mi también con otro amor, porque es inútil esperar si la esperanza ya murió.
Hasta siempre, amor, pasarás de otro brazo y dolerá el fracaso igual, igual que hoy.