Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Dante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Dante. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de febrero de 2012

Flores del alma--Alfredo De Angelis, cantan Carlos Dante y Julio Martel

Flores del alma
Vals
Música: Juan Larenza
Letra: Alfredo Lucero Palacios / Lito Bayardo
LETRA
Recuerdos de una noche venturosa
que vuelven en mi alma a florecer.
Recuerdos que se fueron con el tiempo,
presiento que reviven otra vez.

Igual que aquella noche tan lejana,
es esta de mi amarga soledad.
La luna sobre el cielo azul te alumbra,
como otra blanca luna que yo nunca veré más.

Si quieres olvidarme, dejame...
Dijiste la mañana que partí.
Tú sabes que te quiero y te querré
y tuyo es el cariño que te di.

A nadie quise tanto como a ti
y amante te ofrecí mi corazón.
Yo sé que para siempre te ha perdido, mi alma,
ya que todo ha sido sólo una ilusión.

Así me reprochabas, sin saber,
que yo compadecía tu dolor,
que cuando me ofreciste tu querer
yo estaba enamorado de otro amor.

¿Comprendes el porqué de mi partir?
¿Comprendes mi amargura en el adiós?
Acaso con los años me hayas olvidado,
¡pero nunca yo!


viernes, 27 de enero de 2012

Remembranzas--Carlos Dante con Alfredo De Angelis

Remembranza
Tango 1934
Música: Mario Melfi
Letra: Mario Battistella
LETRA
Cómo son largas las semanas
cuando no estás cerca de mí
no sé qué fuerzas sobrehumanas
me dan valor lejos de ti.
Muerta la luz de mi esperanza
soy como un náufrago en el mar,
sé que me pierdo en lontananza
mas no me puedo resignar.
¡Ah
¡qué triste es recordar
después de tanto amar,
esa dicha que pasó...
Flor de una ilusión
nuestra pasión se marchitó.
¡Ah
¡olvida mi desdén,
retorna dulce bien,
a nuestro amor,
y volverá a florecer
nuestro querer
como aquella flor.

En nuestro cuarto tibio y rosa
todo quedó como otra vez
y en cada adorno, en cada cosa
te sigo viendo como ayer.
Tu foto sobre la mesita
que es credencial de mi dolor,
y aquella hortensia ya marchita
que fue el cantar de nuestro amor.


viernes, 30 de diciembre de 2011

Del pasado--Alfredo De Angelis, cantan Carlos Dante y Julio Martel

  
Del pasado
Milonga 1945
Música: Francisco Alfredo Marino
Letra: Francisco Alfredo Marino 

LETRA
Un carro de carnicero
todo color de esperanza. (bis)
El cimbronear de la lanza
al paso de los tronqueros
De tiro va el cadenero
sujetado a la culata, (bis)
y entre tintes de escarlata
el sol se aleja abatido,
porque la noche ha encendido
su farolito de plata.

Tranco a tranco entre penumbra
su silueta recortando,
sigue la chata avanzando
camino del corralón,
va colgando del pescate,
balanceándose lustrada,
con tachuelas dibujada
la estampa de un corazón.

Las riendas en la derecha,
entre tristón y altanero, (bis)
canturreando va el carrero,
con un clavel en la oreja,
sombrero sobre una ceja,
un pañuelito anudado, (bis)
pantalón abombachado,
blusa corta arremangada
y sobre el pecho estampada,
la inicial que le han bordado.

Casi envuelta por la sombra,
siempre a tranco acompasado,
chata criolla del pasado
te vas para no volver.
Y llevas en el pescante,
marchando rumbo al olvido,
al carrerito florido
del Buenos Aires de ayer.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Fumando espero--Alfredo de Angelis y su orquesta, canta Carlos Dante

Fumando espero
Tango 1922
Música: Juan Viladomat Masanas
Letra: Félix Garzo
LETRA
Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales.
Mientras fumo,
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suelo adormecer...
Tendida en la chaisse longue
soñar y amar...
Ver a mi amante
solícito y galante,
sentir sus labios
besar con besos sabios,
y el devaneo
sentir con más deseos
cuando sus ojos veo,
sedientos de pasión.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.

Dame el humo de tu boca.
Anda, que así me vuelvo loca.
Corre que quiero enloquecer
de placer,
sintiendo ese calor
del humo embriagador
que acaba por prender
la llama ardiente del amor.

Mi egipcio es especial,
qué olor, señor.
Tras la batalla
en que el amor estalla,
un cigarrillo
es siempre un descansillo
y aunque parece
que el cuerpo languidece,
tras el cigarro crece
su fuerza, su vigor.
La hora de inquietud
con él, no es cruel,
sus espirales son sueños celestiales,
y forman nubes
que así a la gloria suben
y envuelta en ella,
su chispa es una estrella
que luce, clara y bella
con rápido fulgor.
Por eso estando mi bien
es mi fumar un edén.